La producción minera en Bolivia enfrenta una reducción del 50% debido a la escasez de combustibles, según confirmó el ministro de Minería, Alejandro Santos. Tanto empresas privadas como estatales han visto afectadas sus operaciones por la falta de diésel y gasolina, combustibles esenciales para maquinaria pesada y transporte en zonas mineras.
La crisis ha generado tensiones con la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), que emitió un ultimátum al presidente Luis Arce, exigiendo soluciones inmediatas. En respuesta, el ministro Santos convocó a una reunión con representantes de Fencomin para buscar alternativas que mitiguen el impacto en la producción.
El Gobierno propone la importación de combustibles a precios internacionales, sin subvención, utilizando la logística de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB). Sin embargo, esta medida ha generado opiniones divididas entre los cooperativistas, quienes demandan garantías para evitar mayores pérdidas.
Mientras tanto, largas filas en estaciones de servicio y la paralización parcial de operaciones en regiones como Potosí y Oruro reflejan la gravedad de la crisis. La paradoja es evidente: la menor actividad minera reduce el ingreso de divisas, dificultando aún más la importación de carburantes.
La reunión programada para este martes en La Paz será clave para definir el rumbo de una de las principales actividades económicas del país.
Fuente: La Razón